Hoy la vida me regaló un recordatorio perfecto de que la libertad es una elección diaria. Me crucé por casualidad con B., un hombre que conocí hace un tiempo, en una marcha por la libertad de los rehenes secuestrados en los túneles de Gaza. Es veterano, tiene más de ochenta años y cáncer, pero está lleno de vida. Me contó que este invierno se va a Filipinas, luego a Tailandia, y después a hacer un voluntariado a Israel.

La primera vez que nos vimos compartió que, a los doce anos, se escapó con el circo por unas horas, hasta que sus padres lo encontraron. «Quería sentirle el gusto a la libertad; desde ese momento no he dejado de desear probarla». WOW. Él, con todo su recorrido, luego de haber perdido a su eterna compañera de vida, con sus desafíos y a sus años, todavía se elige. Todavía se atreve. Todavía sueña. B. encarna la libertad del espíritu: alguien cuyo cuerpo puede ser frágil, pero cuya alma se niega a dejar de moverse.

B. no está atrapado ni por el miedo, ni por la comodidad, ni por el deber. Incluso frente a la enfermedad, sigue eligiendo la alegría, el movimiento y la aventura. Eso es lo que quiero seguir cultivando en mí: el espíritu que no se rinde, que sigue encontrando belleza, movimiento y libertad, incluso cuando la vida se vuelve incierta.

Me quedo con el cálido abrazo de despedida de B. y su tierno beso en la mejilla. La libertad no está hecha de tus circunstancias; está hecha del coraje para liberar tu corazón y tu mente.

Para cerrar, te comparto una canción que para mí es un himno a la libertad: “Ain’t Got No, I Got Life”, de Nina Simone.

Una voz que nos recuerda que, aunque todo parezca perdido, mientras tengamos vida, tenemos todo lo esencial. La vida es un juego, tratá de salir rápido del dolor y de moverte y divertirte lo más que puedas 💗