El amor más profundo empieza con lo que estamos dispuestos a ser
Hace poco leí una historia que me quedó resonando y me hizo reflexionar sobre el amor verdadero. Un chico que iba a ser adoptado tenía varios posibles padres. Entre todas las solicitudes, eligió a uno por una razón muy sencilla: su solicitud decía “quiero ser padre”, y no “quiero tener un hijo” ni “quiero tener una familia”. Eso fue lo que más lo conmovió.



